Exposición Panamericana

Octubre 20 a Diciembre 15 de 2012

Gabriel de la Mora. Exposición Panamericana

Este proyecto de carácter intervencionista trata más bien de una introspección historiográfica. Tal estrategia hasta ahora poco usual en la obra de Gabriel de la Mora, parte de la investigación de archivo con la intensión de encontrar narrativas culturales que enlacen Colombia y México. A modo de un montaje que se acerca a un espacio de consulta, este proyecto presenta documentos realizados exhaustivamente por historiadores como Ana Garduño, tal como la lista de obras referente a la Exposición Panamericana que se inauguraría en 1948, como documentos relativos a la misma y también piezas e intervenciones creadas ex profeso por el artista. A partir del despliegue de documentos y obras que integran este proyecto, Gabriel de la Mora construye conjeturas simbólicas que permiten especular respecto a la Exposición Panamericana, realizada por el museógrafo mexicano Fernando Gamboa y que fuera cancelada a pocos días de inaugurarse en Bogotá.

El tema elegido para este despliegue de la memoria tiene su contexto en la irrupción política conocida como Bogotazo, en la cual fuera asesinato el líder del partido liberal, Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. En medio de tal coyuntura social en la que la protesta violenta irrumpiría en las calles durante tres días, Fernando Gamboa, afamado museógrafo mexicano, perpetrara un acto épico entre el heroísmo de un valiente y la virtud humanista, al colocar en riesgo su propia vida por salvaguardar el patrimonio de “valor universal” de su pueblo. Tal evento lo podemos constatar en la entrevista que Gamboa diera a su regreso a México, en la que narra elocuentemente su peripecia.

La entrevista se presenta en este proyecto como documento: un testimonio sonoro que nos coloca incuestionablemente en relación con un hecho histórico. Sin embargo, la hazaña del narrador en colaboración con otros intelectuales colombianos, puede fácilmente inducirnos a interpretarla desde la perspectiva mítica. Con esta óptica, la sospecha de la veracidad del testimonio nos incita a reinscribirlo en tanto un gesto poético y literario, semejante a la acción que realiza de la Mora al raspar las paredes de este espacio expositivo, para así desvelar su memoria. En esta relación entre documentos memorativos y destrucción deliberada, por un lado, se presenta la narración contenida en un documento histórico que, a su vez, permite entrever las obras de una exposición nunca vista y; por otro, una intervención literal cuyo sentido consiste en develar a las doce exposiciones precedentes a la que ahora se presenta. Estos gestos deliberados inciden en la invisibilidad de los valores por medio de la amenaza de su destrucción, una tensión que incita otro sentido del ver, ahora, sin mirar, desde la memoria.

Las obras salvadas por Gamboa eran parte de la selección de arte mexicano que se presentaría en el marco del programa de la IX Conferencia Internacional Americana, momento fundacional de la OEA. En ese contexto el gobierno de México pretendía exhibir una significativa exposición titulada, Exposición Panamericana, en el Palacio de Comunicaciones de Bogotá. Cuenta la historia que dicho edificio fuera incendiado durante el Bogotazo, razón por la cual sabemos que las ocho cajas con las obras de arte fueron rescatadas a tiempo. En alusión a este evento, Gabriel de la Mora situó ocho siluetas referentes a cada una de las cajas en el vestíbulo del ex Palacio de Comunicaciones, -hoy día llamado Murillo Toro-, sede del gobierno a la que el público de la exposición no podrá visitar. Estas “presencias espectrales” provenientes de una obra que se concibe desde la inmaterialidad, denotan el interés del artista por resignificar el valor patrimonial que alguna vez ocupara ese mismo sitio pero sin que nadie lo viera. En ese campo de doble invisibilidad que entreteje tanto el vacío dejado por el involuntario ocultamiento del patrimonio artístico como la intervención al espacio actual, de la Mora inscribe un juego para simbolizar relaciones fantasmales. En la memoria cultural lo no visto puede usarse como estrategia artística, conceptual, para evocar el espectro de un evento fallido, esto es: un valor que al no exhibirse en su tiempo ahora tiene el potencial de convertirse en enigma.

Al nunca llevarse a cabo, la Exposición Panamericana se ha vuelto un espectro. Desde esta propuesta artística, dicha invisibilidad se despliega como una hazaña conceptual en la que las cajas imaginarias nos recuerdan una instalación próxima a la estética posminimalista. Las 138 obras seleccionadas por Gamboa nunca salieron de tales cajas, y fueron devueltas a México unas semanas más tarde. Para conmemorar este hecho -si no verídico cuando menos simbólico-, en la exposición de los 100 años del natalicio del museógrafo, Fernando Gamboa el arte del riesgo, se incluyó en el montaje un conjunto de documentos y fetiches archivísticos relativos a la destreza del promotor cultural. Contrariamente a este despliegue expositivo tipificado por el marco oficial, el uso que de la Mora hace de este relato, alude más bien al vacío estético del evento fallido que al repertorio simbólico de los protocolos nacionalistas o políticos. No obstante, más que una deconstrucción de los montajes oficiales y su historia, esta obra explora el potencial mnemónico del patrimonio velado, es decir, el imaginario que se observa desde una invisibilidad que no pertenece al gran relato épico, lo que al fin de cuentas releva el sinsentido detrás de todo gesto heroico e ideológico y político.

Al desplegar esta narrativa socio-cultural, Gabriel de la Mora elude el tema obvio cuando lo que se pretende es trazar relaciones estéticas y políticas entre México y Colombia: el fenómeno del narcotráfico. Tal hazaña, al revés del heroísmo del artista comprometido, trastoca lo político desde el aspecto mítico de lo fallido. En relación a la pericia de Gamboa, podríamos decir que este proyecto, más que reproducir el valor grandilocuente del gesto patriótico, recupera el aspecto invisible del sin lugar, del vacío histórico que la memoria permite imaginar. Al utilizar la “exposición que nunca fue” esta obra se vuelve un anti-monumento, ya que no celebra la destreza de la voluntad humanista, ni tampoco el valor del patrimonio salvado. En todo caso, los símbolos que entran en juego con este proyecto historiográfico son aquellos que a nadie le importa celebrar, pues operan desde el aspecto negativo del heroísmo. Al cierre de la exposición, los documentos aquí presentados como también la pintura relativa a las exposiciones precedentes se colocarán en la caja metálica para luego empotrarla a la pared, de tal suerte que el símbolo conmemorativo de lo fallido pase de la contingencia histórica a la invisibilidad de algo que, aún cuando insignificante, paradójicamente se propone para la eternidad.

Willy Kautz

This Project, interventionist in character, is more about historiographical introspection. Until the present, this rather unusual strategy in the work of Gabriel de la Mora, stems from the investigation of archives, with the intent of finding cultural narratives that link Colombia and Mexico. In the guise of a montage that approaches a space for consultation, this project presents documents exhaustively developed by historians like Ana Garduño such as the Pan American Exhibition and also pieces and interventions created ex profeso by the artist. With the display of documents and works that make up this project Gabriel de la Mora constructs symbolic conjectures that give room for speculation with regard to the Pan American Exhibition produced by the Mexican museographer, Fernando Gamboa and which was cancelled a few days before its inauguration in Bogotá.
The topic chosen for this display of memory stems from the political upheaval known as the Bogotazo when the leader of the Liberal Party, Jorge Eliécer Gaitan was assassinated on April 9, 1948. In the midst of this social disturbance where violence erupted in the streets for three days and nights, Fernando Gamboa, famous Mexican museographer perpetrated an act that could be considered epical in terms of heroism and humanist as he risked his own life to safeguard the legacy of “universal value” of his people. We can learn of this event in the interview given by Gamboa on his return to Mexico where he narrates his adventure.
The interview is presented in this Project as a document. The audible testimony places us face to face with the historical event. However, the feat of the narrator in collaboration with other Colombian intellectuals, can easily lead us to interpret it in the light of a mythic perspective. According to this view, the suspicion about the veracity of the testimony drives us to re-inscribe it as a poetic and literary gesture, similar to the action that Mora carries out when he scrapes the walls of this exhibit space with the purpose of unveiling its memory. With regard to these historical documents of deliberate destruction on the one hand, the narration contained in a historical document is presented and allows us to view the works of an exhibition which has yet to be seen; and on the other hand, a literal intervention is shown whose meaning consists in revealing the twelve exhibits that preceded this one. These deliberate gestures affect the invisibility of the values through the threat of their destruction, a tension that stimulates another sense, that of looking without seeing, from memory.
The works saved by Gamboa were part of a selection of Mexican works of art that were to be presented at the IX International Pan-American Conference, at which the Organization of American States was to be founded. In this context, the government of Mexico wanted to present a significant exhibit called Exposición Panamericana at the Communications Palace in Bogotá. History tells us that the building was set on fire during the Bogotazo and that is why we know that eight boxes with the works of art were rescued on time.
In reference to this event, Gabriel de la Mora places eight silhouettes that refer to the boxes in the hall of the Palace of Communications, today called Murillo Toro, the seat of the government that the public of the exhibition will not be able to visit. These “ghostly presences” come from a work conceived in the absence of materiality, and denote the interest of the artist of giving adde3d meaning to the value of the legacy that once occupied the same place, but that no one actually saw. In this double stance of invisibility, that intertwines the vacuum left by the involuntary hiding of the artistic legacy as well as the intervention on the real space, de la Mora inscribes a game to symbolize ghostly relations. In cultural memory, what is not seen may be used as an artistic, conceptual strategy to evoke the specter of a failed event. That is, a value that since it was not exhibited when it should have been, now has the potential of becoming an enigma.
Since it never took place, the Pan American Exhibition has become a specter. From the artistic proposal, this invisibility is displayed as a conceptual feat, in which the imaginary boxes remind us of an installation close to the post-minimalistic aesthetics. The 138 works selected by Gamboa never left the boxes and were returned to Mexico several weeks later. To commemorate this fact, if not a true one, at the very least, a symbolic one, at the exhibition of the 100 years of the birth of the museographer Fernando Gamboa, el arte del riesgo a group of documents and archival fetishes related to the abilities of the cultural promoter were shown. Contrary to this display typified by the official establishment, the use that de la Mora makes of this narration alludes more specifically to the aesthetic vacuum left by the failed event than to the symbolic repertoire of the nationalist or political protocols. However, more than a deconstruction of the official montages and their history, this work explores the mnemonic potential of a veiled heritage, that is, imagery viewed from an invisibility alien to a great epic, which, when all is said and done, reveals the nonsense behind all heroic ideological and political gestures.
In the display of this socio-cultural narrative, Gabriel de la Mora eludes the obvious topic when what he intends to do is to show the aesthetic and political relations between Mexico and Colombia: the phenomenon of drug trafficking. This feat, contrary to the heroism of the committed artist changes the mythical aspect into a failed one. With regard to de Gamboa’s expertise, we can say that this project, rather than reproducing the grandiose value of the patriotic gesture, recuperates the invisible aspect of the historical vacuum that memory allows us to imagine. By using the “Exhibition that never was”, this work becomes an anti-monument; it does not celebrate the skill of humanist will or the value of salvaged heritage. In any case, the symbols that come into play in this Project are those tan no one cares to celebrate, because the operate from the negative aspect of heroism. At the end of the exhibition, the documents shown as well as the painting related to the former exhibitions will be placed in a metallic box that will be mounted on the Wall; thus, the commemorative symbol of failure will go from the historical contingency to the invisibility of something, which although it may be insignificant will paradoxically be proposed for eternity. .

Willy Kautz

 

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expo panam gdlm from NC-arte on Vimeo.

 

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