Línea rota de horizonte, un proyecto de Carlos Garaicoa

Mayo 3 a Julio 19 de 2014

A lo largo de mi carrera han existido algunos presupuestos que he venido desarrollando de manera recurrente: la concepción de la historia como un elemento fictivo y su reconstrucción desde las implicaciones que ésta tiene en su relación con el espacio urbano.

En mis fotografías con dibujos de principios de los 90, me proponía como un proyectista que reinventaba la ciudad desde los fragmentos de ruinas que encontraba a mi paso por La Habana. Estas obras pretendían construir un proyecto de futuro y utopía en una ciudad poblada de frustración y de deterioro urbano y humano. Muy similar a lo sucedido en Cuba en la década de los 90 con la llamada Microbrigada Social, (que tenía como fin solucionar el problema de la vivienda mediante la creación de edificios multifamiliares de bajo costo, realizados con mano de obra proporcionada por lo que serían sus habitantes futuros) pero que se frustró a la caída del campo socialista, para esta muestra en NC-arte, estos edificios encontrados en Bogotá,  Donetsk y La Habana, constituyen una arquitectura abortada, fracasada tanto en sus fines utilitarios como estéticos. Una arquitectura nunca finalizada, pobre en su in-conclusión. Proclamada ruina antes de su existencia.

En el caso específico de las obras para Bogotá, estoy tratando a estos edificios como un fenómeno genérico del fracaso de la industria inmobiliaria que ocurre en muchos lugares por razones muy diversas, sean de tipo política o por implicaciones en alguna trama social, siempre con el agravante económico. Mi intención es crear, a partir de estos fantasmas urbanos, una fuente de ficción que ponga en entredicho la realidad que rodea a estos edificios.

La inconclusión en la arquitectura me ha sugerido muchas interrogantes a lo largo de los años: ¿Qué factores económicos y políticos se esconden tras un edificio abandonado y al límite de su estado ruinoso? ¿Qué pasado y qué futuro los rodean? ¿Cuáles son las narrativas que se pueden tejer a través de su existencia y de su imagen actual? ¿A quién pertenecen estas ruinas? ¿Son ruinas del pasado o ruinas del presente?

Las fotografías, dibujos y maquetas que componen esta muestra permiten imaginar algunos avatares constructivos de estos lugares abandonados. En su defecto, nos harán constatar el exceso de realidad que los conforman. Lejos de pretender jugar con la belleza de la ruina existente, y la glorificación de una utopía, parto de la oportunidad única que se me brinda, tener un punto de partida preciso desde el cual “reconstruir” o “construir” mi propio imaginario. En este caso trato de establecer paralelismos entre la arquitectura y el cuerpo humano, la ruina y el cuerpo enfermo: las partes expuestas de un edificio, sus vigas, columnas y la estructura interna del cuerpo con sus órganos vitales, el pneuma, su sentido de  orientación, etc. En su decadencia y su fragilidad encontramos humanidad y belleza. Son espacios sin un significado e historias precisos, pero que a su vez, están colmados de un deseo: existir, ser habitados.

Carlos Garaicoa

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